jueves

18 Febrero 2010

Acabo de salir de hacer mi último examen de Febrero, estoy muerta de sueño y tengo hambre... Y ya voy por el tercer autobús cogido y sólo son las once de la mañana. Lo que menos me apetece es escuchar las voces de la gente que coge el bus conmigo, de modo que me pongo los auriculares y mi música a un volumen aceptablemente alto (soy una persona que suele tenerlo al mínimo) y mi "fascinación" comienza cuando noto que continúo oyendo las voces y las historias de la gente de mi alrededor porque están huecos. 

¿Acaso no saben lo que es moderar el tono de voz? A mí no me interesa saber que (todo esto es real) "Manolo ha estado en la vendimia con su amigo León", ni si "el puesto de fruta de abajo es más barato que el de arriba". Tampoco me apetece oír a una mujer decir (atentos): "¡me ze cayeron dos lágrimas como papas!". Yo subo al bus, me pongo mi música, me callo e intento relajarme hasta volver a casa (sin relajar demasiado, que me duermo). 

Ojo: no digo que deban permanecer en silencio, pero por Dios... ¡Que regulen la voz!

-Escrito durante el trayecto del autobús de esta mañana-

4 comentarios:

  1. Por si eso, en Madrid no nos quedamos cortos O.O ... http://jau.me/post/discapacidad

    PD: Quita la jodida palabra de verificación...

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  2. Tienes razón, hay autobuses en los que la gente cree que es una feria, a grito pelao para que se entere medio autobus -.-"

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  3. tiaaa!! c dsgracia, q razon tienes... =S jajajaja

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