martes

20 Abril 2010

Hoy, he transformado lo asqueroso en bello; he dado una nueva visión a algo desagradable; he conseguido ver algo que me gusta en algo que me disgusta... 

Hoy, he usado mi imaginación inesperadamente, incontroladamente, y he obtenido algo bueno, algo grandioso...

Hoy, he descubierto un nuevo juego, muy sencillo, para los viajes en autobús: transformar los restos de chicle, que las agradables personas dejan en los ceniceros o cualquier otro lugar del asiento de delante, darles formas diferentes con la mente . Y no es coña, entretiene.  

Hoy, he visto en uno de esos chicles a Weregarurumon.

Lo juro, era exactamente igual. Y diréis, ¿y la foto? Borrada por error por una de mis torpes manos mortales. Una lástima, por cierto.

jueves

25 Marzo 2010

Y vuelvo a la carga... despotricando contra Travimeta.

El último día antes de que comenzasen las vacaciones de Semana Santa, tuve que coger un autobús para ir a la Universidad a entregar un maldito trabajo. En realidad, era para que la profesora me viera la cara, es decir, que gasté dinero para cinco minutos en la Uni. Un lujo. 

Pero bueno, no me andaré por las ramas. La cuestión es que tuve que coger obligatoriamente un autobús de la compañía Travimeta, pues Sepulvedana no tenía autobuses a la hora que lo necesitaba (sí, los horarios son una put* mierda). Resignada, subo y me la clavan al pagar (2,20€), miro hacia los asientos de atrás, ya que todo está lleno, y me asombro al ver que hay gente muy dispar sentada junta. Extrañada, me dirijo a la parte trasera y veo, con una mezcla de resignación y sorpresa, que está todo el suelo encharcado y el techo lleno de agua. 

Sin poder ponerle remedio, iba a sentarme en eso, pero por suerte, una chica, muy maja ella, me dijo que no se me ocurriera, que estaban empapados, que ella se había sentado antes ahí y se había mojado por completo y, lo peor de todo, es que no sólo estaban mojados, sino también sucios, muy sucios. Me contó que sus pantalones blancos habían cambiado por completo el color, cosa que he de decir que era cierta, pues lo comprobamos al bajarnos del bus. Así pues, el trayecto lo pasé conversando con la muchacha (menudo especímen...). 

Por si fuera poco, tuve que aguantarme las ganas de despotricar directamente contra el conductor, cosa que debería haber hecho, tanto yo como el resto de la gente que estaba montada, y más cuando se subió una mujer con un bebé y tuvo que sentarse directamente sobre el suelo encharcado y debajo de esas goteras artificiales (que no estaban solamente en la parte de atrás, sino a lo largo de todo el cacharro). 

Ver semejante escena y no hacer nada... Creedme que jode. Travimeta es una pura bazofia, no hay derecho a que tengan unos servicios públicos de esa forma tan peculiar. Es más, los animo a probar algo nuevo, algo original para ellos: limpiad, hostia. Usad el agua de ese autobús para limpiar el resto, así tendríais un dos por uno.

En fin, nuevamente tengo pruebas fotográficas. Disfrutadlas. -click para ampliar-




















Felices vacaciones y, en el caso de que no haya actualizaciones, es porque no he tenido que toparme con la necesidad de coger este queridísimo transporte público mío.