martes

27 Febrero 2010

Hace tiempo me surgió una duda; una duda que se acrecentó el sábado (la actualización va con retraso). ¿Por qué la compañía de autobuses que más cobra es la peor en cuanto a instalaciones? Es decir, ¿no debería ser mejor? ¿Tener mejores autobuses, más equipamiento, más... limpieza?

Todo comenzó cuando íbamos hacia la estación de Linares (otro pueblo de Jaén) Silvia (una compañera de clase) y yo a toda prisa, pues salía el autobús a las 11:00 am e íbamos con la hora pegada al culo. Llegamos con 5 minutos de sobra, compramos los billetes (cuyo precio pondré al final) y nos dan la noticia de que han cambiado la hora de salida. Así, sin más. De las 11:00 am la han cambiado a las 11:15 am. Bueno, tocaba esperar 20 minutos. [Conclusión: la Travimeta desea controlar el tiempo.]

Nos sentamos en un banco y vemos que hay un autobús de dos pisos estacionado, el cual está muy sucio y tiene lo del motor abierto (no sé si decir capó, no conozco la mecánica de estos trastos), con lo cual deducimos que el vehículo está siendo arreglado y/o inspeccionado. Nosotras seguimos en nuestro banco, esperando a que llegase el autobús que pensábamos que sería el nuestro. Gran error, pues descubrimos que ese mismo autobús, el sucio y "roto", es el nuestro. Genial. [Conclusión: la Travimeta es una guarra.]

Entramos y Silvia decide quedarse en la planta baja. Se sienta al lado de la ventanilla y yo a su lado. Entre risas notamos lo cargado que está el ambiente: polvo, mucho polvo. Costaba respirar bien, era muy molesto, y cuando digo muy, es demasiado. Si el autobús desde fuera estaba sucio, por dentro era diez veces peor. Los cristales no eran cristales, eran mierda acumulada. Pareciese que estuviera todo lleno de vaho, pues no se veía el exterior. El cielo, el cual estaba despejado por cierto, desde dentro del autobús parecía nublado, a punto de desatar una tormenta. Una auténtica guarrada. [Conclusión: la meteorólogos son usuarios de la Travimeta.]

Por otro lado, los asientos... Soy una persona que mide 1,70 m o un poco más, vamos, nada anormal. Pues bien, en esos sitios yo no cabía. Mis piernas chocaban con el asiento de delante, haciéndome daño incluso. No aguantaba estar con las piernas hacia delante, y el cruzarlas era algo impensable. Total, que acabé con las piernas abiertas para que pudiera estar medio agusto sentada. [Conclusión: los autobuses de la Travimeta promueven la prostitución.]

Personalmente, creo que la velocidad que llevaba el conductor era excesiva para semejante trasto, pues los ruidos que emitía ante las curvas no proporcionaban demasiada confianza. Cada ruido era como el chirriar de un millar de puertas de las que hay en los cementerios de las películas: puertas oxidadas, sin engrasar, cuyo sonido se te mete en el coco y te hace alucinar. Así pues, al sonido "alucinante" hay que añadir la sobredosis de polvo que respirábamos. [Conclusión: la Travimeta te hace volverte un drogata durante sus trayectos.]

Por primera vez en mi vida sentí ganas de llegar a mi pueblucho, básicamente para poder respirar aire puro... Bueno, "puro", de modo que en cuanto se detuvo, me despedí y bajé (apiadándome de Silvia, a quien le quedaba media hora de viaje después de haberse comido otra media). Le dije que le diría adiós por la ventana, para ver si era capaz de verme o yo de verla a ella. Y ni una cosa ni la otra. [Conclusión: no todo iba a ser malo, así que la Travimeta evita las despedidas, por si acaso son tristes.]

En fin, que al alejarme decidí sacar una última foto del autobús, al cual apenas se le distinguían las letras de la compañía. Vamos, que lo de Sociedad Anónima prácticamente lo llevaron a rajatabla. [Conclusión: en Travimeta son unos malditos cerdos y tacaños].

En cuanto a las tarifas, Travimeta cobra un trayecto de 25 minutos a 2,20 €, siendo los autobuses una pura bazofia, mientras que La Sepulvedana, mi compañía predilecta, cobra 1,74 € el billete, saliendo el de ida y vuelta a menos de 3 €, teniendo, además, unos autobuses en los que tienes espacio de sobra, pudiendo llegar a cruzarte de piernas si te apetece y sobrándote espacio todavía. [Conclusión: odio Travimeta.]


-Las fotos del autobús las adjunto a continuación (click en las imágenes para ampliar)-